El ruido y la furia

Mañana, y mañana y mañana

Se desliza en este mezquino paso de día a día,

A la última sílaba del tiempo testimoniado: Y todos nuestros ayeres han testimoniado a los tontos El camino a la muerte polvorienta. ¡Muere, muere vela fugaz! La vida no es más que una sombra andante jugador deficiente Que apuntala y realza su hora en el escenario Y después ya no se escucha más. Es un cuento Relatado por un idiota lleno de ruido y furia,

Sin significado alguno.

Soy muchas cosas. De las que me sienta especialmente orgulloso se podrían contar con los dedos de una mano y aún me sobraría alguno para mandar a que jodieran a alguien. Soy meticuloso. A veces hasta la nausea. Por eso corté con delicadeza aquel párrafo de aquel blog antes de que se ajara en ese aire demasiado puro, lo deposité con mimo en un documento de Word y lo guardé en una carpeta de vacío llamada “blog_juegos” en uno de los muchos laboratorios clandestinos de mi ordenador con el título “el_ruido_y_la_furia”. Y esperé.

Soy paciente. No, camaradas, esta cualidad tampoco está en esa mano. Es esa clase de paciencia sumergida, silenciosa y terrible de sonrisa torcida. Para no herir sensibilidades usaré un ejemplo amable: es esa paciencia de medio vaso de bourbon y porros con la que espero de pie junto a la mesa a que R. trate inútilmente de impedir que mi sexta división de panzers rompa su patética línea de defensa americana en las Ardenas 44. Seguro que muchos de vosotros también estáis familiarizados con ese tipo de paciencia, mis amados y pequeños cainitas.

La espera ha terminado. Hoy ha llegado el momento de liberar aquel párrafo que La Ficha Negra escribió aquel 23 de noviembre de 2013. Los niveles de cadaverina y putrescina del aire son lo suficientemente altos para que aquel párrafo prospere, crezca, se reproduzca, se enrede. Está en el biotopo adecuado. Y yo también. Soy muchas cosas. También soy un ave carroñera.

¿Estáis deseando verlo, verdad? Aquí lo tienen.

Otros podrán interpretar estas líneas como una postura elitista o arrogante pero desde luego esa no es mi postura. Valoro el trabajo de todo el mundo y el esfuerzo de cualquier post, pero sí creo que iniciar la aventura de un blog y abandonarlo al cabo de equis meses no hace demasiado bien a esta afición. Lo único que consigue ese nacimiento y posterior abandono es llenar de ruido una blogosfera que, me parece, empieza a estar saturada o aburrida de nosotros.”

Decepcionados. Claro. Hoy ya ha dejado de ser una rareza. Incluso los hay de flora mucho más exuberante. Pero en el momento en el que se escribió lo era. Fue uno de los primeros brotes, de los primeros síntomas. La palabras de la Ficha Negra de aquel 23 de noviembre no eran el lánguido lamento de una doncella despechada, no era el testimonio incriminatorio ante un tribunal de guerra de un soldado al que yo –como otros muchos- abandonamos en la Colina de la Hamburguesa. Aquellas líneas eran mucho más. Anunciaban el fin de una era y el comienzo de otra nueva para el mundo de la divulgación lúdica.

He visto cosas que ahora sí creeríais. He visto foros en llamas más allá de HQ25. He visto semidioses miopes y aficionados en demasía a los phoskitos empuñar ridículos Mjolnirs de ferretería. He sufrido visiones con esos mismos martillos para las que mi siquiatra jamás hallará cura. He asistido a juicios sumarísimos y lapidaciones en directo. He visto a portales de noticias lúdicas pelear en twitter como perros salvajes por los restos de una primicia. He visto lúbricos actos de sodomía grabados en vídeo para implorar unas pocas dosis de cartón y plástico gratis. Convenceos, camaradas. Aquella hermosa Arcadia lúdica que vimos amanecer ha terminado. Comienza –martillos incluidos- el Ragnarok de los juegos de mesa. Aquellos niños que llegaron a la isla henchidos de buenos propósitos han comenzado a sembrar la arena de cabezas de cerdo empaladas. Primero el ruido. Luego la furia. No podía ser de otra manera. Benjy, Quentin, Caddy, Jason. Están todos. Asistid conmigo, camaradas, a la lenta e inexorable decadencia de nuestra querida y lúdica familia Compson.

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2 comentarios en “El ruido y la furia

  1. Enlace arreglado. Gracias por el aviso. No me gustaría que La Ficha Negra se quedara sin su cuota (exigua) de visitas en pago a la cita vampirizada.
    Quizá las próximas entradas te ayuden a digerir esta. Valle Inclán y Alan Moore lo harán. :/
    Saludos, tovarishch.

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